Cargá el plano del lugar y configurá las mesas que querés poner a la venta. Identificarlas por número permite que el comprador elija una ubicación específica y que tu equipo prepare la recepción con una referencia clara. Mostrá la relación con el escenario, los sectores y las características relevantes del salón.
Podés asignar un consumo a cada mesa. Por ejemplo, una propuesta podría contemplar un menú para el grupo o determinadas bebidas, según lo que vos decidas ofrecer. Describí ese beneficio con precisión: una mesa con cena incluida no comunica lo mismo que una mesa cuyo consumo se paga aparte.
Si además vendés entradas generales, explicá cómo se ubica ese público y qué incluye su acceso. Esta distinción ayuda a evitar que alguien compre una entrada individual esperando una mesa reservada o interprete el precio de una mesa como un importe por persona.